El sistema de gestión de riego de la startup Kilimo permitió ahorrar 30 billones de l de agua en 4 años

En 2017, la joven empresa cordobesa Kilimo creó la app Agtech, alimentada por datos satelitales, climáticos, geológicos y topográficos a partir de los cuales se sugiere cuándo y con cuánta agua regar, según la estrategia de riego seleccionada por el agricultor. De acuerdo a los cálculos de la empresa, desde el lanzamiento hace 4 años hasta ahora, esa plataforma permitió ahorrar a quienes la aplicaron en toda América Latina unos 30 billones de litros de agua en alrededor de 77.000 hectáreas. Para informar sobre los métodos de aplicación, el pasado 28 de abril Kilimo realizó un webinar en el que ingenieros agrónomos de 3 bodegas mendocinas explicaron ante 56 gerentes de 26 bodegas los desafíos que implica el manejo del agua en la vitivinicultura.

Según datos certificados, obtenidos por el monitoreo del total de hectáreas (unas 77.000) en los 7 países americanos donde se aplica la tecnología, en 4 años los productores que utilizan esta sistema le han hecho ahorrar al planeta unos 30 billones (o sea 30 millones de millones, una cifra difícil de imaginar: 30 seguido de 12 ceros) de litros de agua.

El agua es esencial para la producción agrícola y la seguridad alimentaria. En el caso de Argentina y específicamente en Mendoza, el porcentaje de agua destinado a la  producción de alimentos ronda el 80% del total de agua utilizada. Esta información evidencia la enorme responsabilidad que tiene el sector agropecuario en el manejo y cuidado del vital recurso, sobre todo bajo un contexto de crisis hídrica que marca a la región.

El pronóstico publicado por el Departamento General de Irrigación para este 2021 advirtió un año de pobre a seco en los caudales de los ríos de Mendoza, que se encuentran con bajas importantes en los últimos años. La escasez de agua resulta apremiante: por ejemplo, en los últimos 12 años, la cuenca del río Tunuyán nunca superó la media histórica en caudal; y la cuenca del río Mendoza sólo alcanzó y superó la media en tres oportunidades, siendo las cuencas mencionadas las más importantes en cuanto a caudales.

La industria del vino es protagonista en la región de Cuyo, donde se concentra más del 70% de la superficie implantada con viñedos en Argentina y el 64% de los productores a nivel nacional.

En un reciente webinar organizado por Kilimo para asesorar sobre su tecnología y su posible aprovechamiento en la región de Cuyo, entre los moderadores del evento se encontraron Jairo Trad, CEO de Kilimo, y Sofía del Frari, especialista en cultivos intensivos en la misma compañía, junto a 3 especialistas de las bodegas Chandon, Escorihuela Gascón y Doña Paula.

«La situación del agua en la región es cada vez más crítica, y para los agricultores la gestión del riego pasó a ser prioritaria y el agua la limitante principal de la producción». JAIRO TRAD, CEO DE KILIMO

Mariano Dorado, asesor y responsable del manejo del riego en las bodegas Chandon y Terrazas de los Andes, resaltó que la clave de la gestión del agua está en medir correctamente el consumo y aplicar métodos para hacerlo eficiente. Según sus mediciones, en las fincas de Chandon se ha logrado un ahorro de agua de 250 a 300 milímetros por hectárea, lo que equivale al consumo de 36.000 familias en el año.

«Es muy satisfactorio ver que  vamos reduciendo los milímetros aplicados de agua, produciendo más uva  y de mejor calidad». MARIANO DORADO, ASESOR Y RESPONSABLE DEL MANEJO DEL RIEGO EN CHANDON Y TERRAZAS DE LOS ANDES

Dorado consideró que para ser eficientes en el manejo del riego «hay que saber responder a dos preguntas: cuánto y cuándo regar. Definir la lámina de reposición según el umbral de riego es el punto de partida. Ésta se determina en función del destino de la uva, la situación de la planta y el tipo de suelo».

En Chandon, relató Dorado, «han realizado un fino trabajo para identificar los diferentes tipos de suelo en función de la conductividad eléctrica y así ajustar las láminas de reposición en función de esta variable. Para definir el cuándo regar, hacen uso de estaciones meteorológicas locales y también de la cámara de Scholander. Con toda esta información, que es muy valiosa para la toma de decisión, buscamos la precisión en cuánto y cuándo regar para optimizar el recurso».

Dorado añadió que las imágenes satelitales son incorporadas a la estrategia de toma de decisión dentro de la bodega, como complemento para monitorear el crecimiento de las plantas, a través de la evolución del índice verde. «Así -dijo- evaluamos la performance de la actividad del riego y tenemos en cuenta la heterogeneidad de los diferentes sectores».

Riego por goteo contra riego por manto

El agua disponible es una de las grandes limitantes no sólo para poder escalar en nuevas áreas productivas, sino también para poder mantener los niveles de producción estables en años donde la provisión de agua es escasa. Así lo planteó el ingeniero agrónomo Ignacio Concatti, jefe de bodega en la empresa Escorihuela Gascón. «Si bien hoy contamos con una gran superficie con riego por goteo en vid, quedan ciertos sectores con riego por manto», comentó el especialista sobre su bodega.

El sistema de riego utilizado, evaluó Concatti, tiene impacto sobre el crecimiento y desarrollo de las plantas y la mano de obra que se requiere para su manejo. Según su apreciación, gracias al riego tecnificado la producción resulta sostenible en el tiempo, haciendo al negocio mucho más rentable.

«Hay tres elementos que influyen de manera directa en la escasez de agua en la viticultura: el ser humano, el ambiente y la planta» IGNACIO CONCATI, JEFE DE BODEGA EN ESCORIHUELA GASCÓN

Martín Kaiser, jefe de viñedos de Doña Paula, por su parte, compartió sus estudios realizados en relación al impacto que tiene el estrés hídrico en los distintos estadios fenológicos de la vid. En su enfoque fisiológico, explicó que el ácido abscísico es la primera respuesta que se desencadena dentro de la planta frente a un estrés hídrico leve, dando lugar a varias reacciones en la parte superior como la reducción del crecimiento de brotes, procesos madurativos de los sarmientos y de la uva, la acumulación de reservas, y el aumento de color y contenidos de taninos en las bayas.

Agregó Kaiser que frente a una restricción hídrica, los parámetros fisiológicos que se afectan primero son el potencial agua y la conductividad estomática, siendo la fotosíntesis lo último que disminuye.

El estrés hídrico -detalló Kaiser- se puede producir varias veces en la temporada, por ejemplo entre riego y riego, si estos no son tan frecuentes. Se debe evitar el estrés hídrico en etapas vegetativas, entre brotación y floración, ya que se requiere que la planta crezca y produzca hojas. Entre floración y envero, Kaiser recomendó que se cuide que la planta sólo sufra un estrés hídrico leve, buscando que la energía se concentre en hacer madurar la uva. Finalmente, dijo Kaiser, en la postcosecha la planta debe estar bien hidratada, para acumular reservas. En esta etapa, consideró, se debe prestar una singular atención al destino de la uva y conocer la variedad y su comportamiento, para así determinar el nivel y momento adecuado del estrés hídrico en el ciclo del cultivo.

«Manejar el estrés hídrico por sector para alcanzar vinos de calidad con buenos niveles productivos es bastante difícil y engorroso cuando lo hacemos con las mediciones de potencial agua. Incluso muchas veces se torna poco representativo y requiere de muchos recursos humanos para hacerlo de manera correcta.» MARTÍN KAISER, JEFE DE VIÑEDOS DE BODEGA DOÑA PAULA

Al finalizar las disertaciones, la ingeniera agrónoma Sofía del Frari explicó detalles sobre la gestión integral del riego que realiza Kilimo, y su impacto en la eficiencia del uso del agua. Destacó que la herramienta de monitoreo y gestión «no sólo genera un ahorro de agua al manejar de manera customizada cada sector de riego en el campo, sino también implica un ahorro de los jornales, y costos energéticos».

Destacó Del Frari que la app ofrece un conjunto de datos que facilita llegar a métricas y así evaluar tanto el desempeño de la herramienta como el de la empresa. Y mencionó que la tecnología que se utiliza se transforma en un «cuaderno de campo» validado y útil para auditorias y certificaciones.

A nivel técnico, según contó Del Frari, desde su empresa por un lado se tienen en cuenta las constantes hídricas de cada sector de riego para determinar la capacidad del suelo para almacenar agua, y por otro lado se determina el consumo de agua o la demanda hídrica ajustada y específica de cada sector con el monitoreo de la actividad fotosintética a través imágenes satelitales periódicas y de alta resolución junto al monitoreo de estaciones meteorológicas.

La jornada del webinar concluyó con un debate de experiencias y aportes de la audiencia en torno al manejo del riego y el uso de tecnologías, en el que el CEO Jairo Trad aportó cifras de interés sobre la evolución de los costos del uso de satélites y detalles sobre la resolución de imagen que se ha logrado en los últimos tiempos.

«La tecnología está evolucionando, redujo sus costos 10 veces en 10 años, aumentó su poder de resolución espacial y temporal. Esto es, sin duda, es una oportunidad para gestionar mejor un recurso escaso como lo es el agua», aseguró Trad.

 

FUENTE: ENOLIFE.COM.AR

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