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Alerta Heladas: ¿Cómo combatirlas?

Luego del paso del frente frío que se ha hecho sentir con fuerza en la Provincia de Mendoza este martes, con lluvias y bajas temperaturas, se espera que para este miércoles comience a mejorar el tiempo pero ello conllevará a que la mañana del Miércoles y el Jueves las temperaturas sean críticas a nivel suelo, pudiendo afectar los cultivos en esta época tan delicada para los mismos en la que comienza la floración. A continuación te dejamos algunas recomendaciones a tener en cuenta para minimizar los riesgos de las heladas en las vides. 

Sin dudas es uno de los accidentes climáticos más temido por los productores vitivinícolas, que cuando se produce en determinadas condiciones, es capaz de echar a perder toda la cosecha. ¿Qué es exactamente una helada, qué tipos distintos hay y cómo afectan al viñedo?

Agronómicamente hablando, se considera que está aconteciendo una helada en el viñedo cuando la temperatura del aire medida a un metro y medio del suelo alcanza el punto de congelación del agua (es decir 0 grados) o niveles inferiores. Inclusive, la temperatura al ras del suelo puede ser menor aún. Los diversos cultivos (y las diversas sub-especies dentro de un mismo cultivo) son afectados por este fenómeno a diferentes marcas térmicas. Según las particularidades que las provoquen, las heladas pueden ser de tres formas:

Helada por convección: Sucede cuando un viñedo es invadido por una masa de aire cuya temperatura es inferior a 0 grados. Las plantas se enfrían por contacto y pueden sufrir diferentes daños según su estado fenológico (etapa del crecimiento anual en que se encuentren). Dichas masas de aire pueden ser acompañadas por vientos y precipitaciones, usualmente de nieve, y la variación de la temperatura con la altura es negativa, sin inversión térmica.

Helada por irradiación: Aquí la explicación es un tanto más compleja. Este tipo de heladas transcurren durante la noche. Sucede que la superficie terrestre y los vegetales emiten energía calorífica bajo la forma de rayos infrarrojos, y al mismo tiempo reciben las irradiaciones atmosféricas y solares que compensan la pérdida de calor. De día, la irradiación atmosférica y solar es mayor que la terrestre, por lo tanto la superficie se calienta.

De noche sucede lo contrario, entonces la superficie y los vegetales se enfrían. En el caso de una noche despejada, sin viento y baja humedad, la pérdida de calor es mayor, ya que unas condiciones opuestas reflejarían nuevamente el calor hacia la superficie. Además, el aire que circunda las superficies que se han enfriado, se enfría a su vez por contacto. Cuando se producen este tipo de heladas, el aire frío en las zonas de pendiente, desciende a los valles, que en estos casos se ven sometidos a temperaturas muy bajas.

¿Cómo Combatir las heladas?

Lo primero que debemos saber, es que existen dos tipos de acciones a seguir en la lucha contra las heladas, que son la protección pasiva y la protección activa. La diferencia entre ellas es que la primera enmarca toda una serie de acciones a tomar previas a la ocurrencia de la helada, con el fin de apaciguar o anular sus efectos; y la segunda es el conjunto de actividades que se realizan mientras se produce la helada, para combatirla directamente.

Entre los métodos fundamentales de protección pasiva, podemos enumerar:

Selección del emplazamiento del viñedo: Debido a que el aire frío es más denso que el aire caliente, el aire que se enfría por contacto con superficies frías se desliza hacia las zonas más bajas, igual que el agua, dando lugar a corrientes de aire frío por el fondo de los valles, siendo éstos los sitios menos aconsejados. Además, los suelos que mejor transfieren el calor son los arenosos y secos, seguidos por los arcillosos secos, y finalmente los suelos orgánicos.

Selección de las variedades de uva: Es importante inclinarse por cepas de brotación tardía, para escapar de los daños provocados por las heladas primaverales, que pueden afectar las flores y los frutos en sus primeros estadios.

Drenaje de aire frío: Para este fin, una vez estudiados los “pasillos” por los cuales circula el aire en el viñedo, se suelen colocar “barreras” para impedir el flujo, como ser árboles, arbustos o terraplenes, como así también la ubicación de las hileras de vides a favor del drenaje de aire, para que no “choque” contra ellas.

Sistemas de poda: En lugares propicios a las heladas, se recomienda la poda tardía, para retrasar la floración. Del mismo modo, una poda que ubique los racimos a mayor altura del terreno será protectiva, ya que la temperatura durante una helada es menor al ras del suelo.

Trabajos en el terreno: Es conveniente eliminar los cultivos de cobertura del suelo del viñedo, para favorecer la absorción de la radiación solar y promover la transferencia de energía a la vid. Por otra parte, se debería evitar el laboreo de la tierra durante los periodos de helada, ya que esto crea espacios de aire en el piso y almacena menos calor.

Entre los métodos fundamentales de protección activa, podemos enumerar:

Riego de superficie: Se trata de un riego por inundación o “manto”, con el fin que el agua libere paulatinamente su calor al enfriarse, con el inconveniente que si la helada dura mucho tiempo, se forme hielo. Su costo económico es muy bajo (suponiendo que se disponga del agua suficiente), pero puede acarrear una serie de peligros como enfermedades por humedad o asfixia de las raíces. Funciona mejor durante heladas por irradiación.

Riego por aspersión:  En caso de que se cuente con esta tecnología, la utilización de aspersores se basa en que la película de agua que cae sobre el fruto se congele, y sea el mismo hielo el que mantenga aislado al fruto de una temperatura inferior a cero grados, que es la que va a registrar a su abrigo. El uso de esta técnica implica todo un estudio sobre cuando comenzar, cuando detenerlos, y el caudal de agua a utilizar, además de la elección entre las distintas variedades de aspersores disponibles.

Las estufas: Consiste en proporcionar calor seco al ambiente con calefactores o quemadores alimentados con diferentes tipos de combustibles, haciendo subir la temperatura del aire que rodea a las plantas. Es conveniente colocar muchas y pequeñas, para evitar la pérdida de calor proyectada al espacio por una combustión muy grande. Suelen colocarse la mayoría en las puntas de las hileras. Se trata de un sistema complejo.

Ventiladores: Se utilizan ventiladores de grandes hélices para realizar una “mezcla” de las distintas capas de aire y evitar el descenso de la temperatura de aquellas capas más bajas. Consumen menos energía y son más “limpios” que las estufas, pero la inversión es mayor. Su modo de funcionamiento consiste en extraer el aire de la parte superior y empujarlo con una ligera inclinación entre la torre y el suelo, mezclando así las diferentes capas.

 

FUENTE: DEVINOSYVIDES.COM.AR y CONTINGENCIAS.MENDOZA.GOV.AR

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